LA
ETERNA CAPITANA DEL BARRIO EL CENTRO
Homenaje a Concha Guirola
RECORDANDO
A DOÑA CONCHA GUIROLA DE DUBOIS
Por Rafael Góchez Sosa.
Estos
vientos dicembrinos tienen la peculiaridad de traernos remembranzas
de personas que dejaron a su paso por Santa Tecla, las huellas
fragantes de sus acciones constructivas. Precisamente estos
vientos nos traen el recuerdo de una distinguida señora:
Doña Concha Guirola de Dubois. Quien
no recuerda aquellas deslumbrantes carrozas del Barrio El
Centro? Aquéllas de cuándo la Ciudad de las
Colinas aún cubría sus calles con la vieja
pedrería? Pues esos originales espectáculos,
eran producto de la imaginación creadora de Doña
Concha.
En realidad casi nada se ha dicho de su personalidad distinta,
y en esta breve nota trataremos de esbozar someramente su
obra en pro de la lucidez de las fiestas patronales tecleñas.
Doña Concha desempeñó aproximadamente
quince años la capitanía del barrio El Centro.
Para ella el trabajo de ser capitana representaba una responsabilidad
conciente. Una vez aceptado el cargo, dedicaba todas sus
fuerzas a la empresa encomendada, razón por la cual
sus carrozas se distinguían por un sello de buen
gusto y originalidad. Su cultura y don de gentes, eran medios
que empleaba para solicitar colaboración, la cual
- por cierto - resultaba difícil de negar. Durante
los días de organización no había tiempo
para sus propios que haceres, ya que toda su atención
estaba concentrada en presentar una sorpresa superior a
las anteriores, tarea no muy apetecible.
Sin duda alguna doña Concha era una artista y su
mayor satisfacción
constituía el saber que estaba sirviendo a su ciudad
natal. Prueba convincente es el hecho de que, una vez concluida
las fiestas - y principalmente cuando al cosa no había
marchado muy bien en el aspecto económico -, protestaba
y prometía no hacerse cargo de la capitanía
el próximo año. Mas cuando ese próximo
año llegaba, ahí estaba doña Concha,
aceptando la dura faena de engalanar las Pascuas, con su
vocación artística.
Rasgo encomiable era el de no olvidar a los niños
pobres, para quien
gestionaba incansablemente con el objeto de que siempre
tuvieran su juguete navideño, y es quizá por
este sentimiento de bondad, que su vocación nos impregne
en estos días con la placidez de una sonrisa infante.
Su última carroza se exhibió en 1953, desfilando
como de costumbre por San Salvador, después de haber
sido presentada en Santa Tecla.
El 8 de marzo de 1954 y a la edad de 58 años, un
negro féretro - carroza entristecida -, conducía
los nobles restos de doña Concha Guirola, por las
mismas calles que otrora supieran de sus afanes artísticos.
Después de su fallecimiento, muchos hemos extrañado
aquel derroche de belleza, con que efectivamente contribuyó
al esplendor de las navidades.
En este diciembre que renueva la gracia providencial de
la centenario
Santa Tecla, vayan a la memoria de doña Concha Guirola
de Dubois, estas líneas sencillas, que llevan el
reconocimiento justo a su labro desarrollada como primera
capitana del Barrio el Centro durante muchos años,
labor que nos pone de manifiesto, al grandeza del cariño
que sintió por la tierra que la vio nacer.
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